1 de julio de 2015

Y cómo es él?


  • Habla hasta bajo el agua.
  • Para que se duerma hay que buscar la orden de un juez.
  • Es mandón.
  • Se ríe fuerte.
  • Tiene anécdotas para toda ocasión.
  • Me hace cantar.
  • Me hace reír.
  • Me enseña. 
  • Me escucha.
  • Arregla cosas, resuelve, acciona. 
  • Él es un hombre de acción. Cuando hay problemas, hace, planea qué hacer, mueve montañas.
  • Es perfectamente imperfecto. 
  • Pone cara de atorrante y con esos ojazos derriba mis barreras existenciales.
  • Él es mi compañero, mi amigo y mi luz. Mi alegría.
  • Es peleador, obsesivo, medio gruñón, intransigente, chúcaro, medio salvaje y terco como una mula.


A mi vida llegó la alegría que jamás soñé. Es que cuando llega ilumina mi casa, que me quita los silencios, que me roba las angustias. Quien recibe mis ahogos en un vaso de agua, y resuelve.Él resuelve, camina para adelante y no me deja pensar en arrepentimientos.
Es una locomotora, y yo me prendo a él. Y así vamos, compañeros de un rumbo que vamos construyendo mientras caminamos, sin promesas, sin etiquetas disfrutando dia a dia y acompañándonos de una manera tan linda que a veces me pregunto por qué me toca esto tan lindo a mi.

Lo más lindo de mi día, es despertar y acordarme que hay alguien en el mundo que piensa en mi.


20 de junio de 2015

El derecho a ser un potus

Si creciste en una familia de intelectuales, de lectores, de admiradores del arte en general, sabrás como yo que no existe la posibilidad de ser una persona común.

Las expectativas son altas, la conformidad es un delito, la mirada siempre es crítica y evaluatoria.

Aún desde el jardín de infantes, se esperaba que uno aprendiera a leer a muy temprana edad, como si comenzar antes fuera garantía de comenzar mejor.

La sobreestimulación está a la órden del día, así como tambien la idea de probar todas y cada una de las capacidades de un pobre niño que sólo quiere jugar a la mancha.

No se podía ser un niño típico de clase media, mirar la tele, juntar figuritas. Eso no alcanzaba nunca. Había que ir a aprender ballet, violín, piano, dibujo, y demás clichés.

Por supuesto que el objetivo desde el dia UNO de la vida de un ser humano es comenzar a leer los clásicos. A nadie le importaba si eran propios para una edad u otra, si uno tenía ganas de leer, no, en definitiva había que ir tachando de la lista todos los "libros que no se pueden dejar de leer en esta vida" Luego de leer los clásicos, y en paralelo, las obras maestras del cine son obligatorias, claro.

La gente inteligente no se aburre, se angustia, y así la duda como parte de la existencia del ser humano nos va rondando las horas muertas desde muy temprana edad.

No reniego de mi educación, de mi formación, de mi cultura y de mis hermosas horas conversando con intelectuales. No reniego del placer y el lujo que ha sido poder dialogar con mentes brillantes y poder estar a muy corta edad a la altura de conversaciones complejas, pero considero que hay veces que un ser humano puede reclamar su derecho a ser una persona común. No tiene nada de malo ser Doña Rosa.

No quiere decir que no haya disfrutado mis lecturas, mi mundo interior, como un regalo que llevo dentro y aún disfruto de leer, del cine,  de la buena conversación.

Pero:

No tiene nada de malo ser feliz yendo de veraneo a Mar del Plata y amasar pastas los domingos.

No tiene nada de malo ser feliz con lo que te da la vida en vez de estar siempre persiguiendo sueños de excelencia que a veces no alcanzan nunca y sólo se convierten en frustración.

Considero que para mi madre, nada hubiera alcanzado jamás. Porque si no eras Borges, no eras nadie.
Y entonces ya la partida está perdida antes de empezar.

Hoy soy una persona que se ha sentado al fin a disfrutar de las pequeñas o grandes cosas de la vida, que encuentra placer en lo que encuentra a su paso.

Una persona que sonríe y que intenta no pensar que su vida ha sido un fracaso, sólo por no haber estado a la altura de las expectativas de alguien.

Es muy difícil pensar en que los mandatos que nos implantan en el seno maternal, están equivocados. Es aún más difícil decirlo.

Pero hoy yo vengo a decir que hubiera sido mejor desear para un hijo, que sea feliz. Qué querés ser cuando seas grande nena?

Señores, yo quiero ser feliz.

5 de abril de 2012

Rehenes con papeles

Niños, adolescentes, hijos de alguien. Los vemos a diario, pidiendo plata en los trenes, en situaciones límites, explotados por adultos. Pensamos en el horror, en las situaciones límites sin escapatoria. También vemos y sabemos del maltrato, la violencia, el abuso. Mucho de lo que aparece en las noticias nos alarma y nos escandaliza.

Y por el otro costado, muchas de las familias que no están sumidas en la pobreza, que no salen en los diarios tienen a sus hijos de rehén. 

Egoístas: Nada importa más que ellos mismos, los padres. Si los hijos no tienen los útiles simplemente mandan una nota a la maestra, y se quejan indignados de la cantidad de cosas que piden en la escuela, cuando simplemente no se tomaron el trabajo de ir a comprarlo, o no fue su prioridad hacerlo.
Sus hijos van a la escuela con los deberes sin hacer, exponiéndolos a un mal momento y un peor rendimiento escolar. Los rehenes nunca llevan un regalo a un cumpleaños, nadie les explicó nada, y siempre hacen el papel de pobrecitos. Guardapolvos arrugados y sucios, falta de útiles, poca higiene, y como consecuencia una vida social desastrosa son las señas visibles de estos rehenes.

Una excusa muy popular es la LIBERTAD. No se preocupan de que vayan a dormir a tiempo y en vez dicen que "no los queremos presionar". No los forzamos: Lucero del amanecer es muy libre, y así queremos que sea, sin ataduras. Van a la escuela de tarde, y se quedan dormidos. No existen ni la tarea ni los límites y la familia sigue el ritmo de las reuniones sociales de sus padres, que en nombre de la libertad, simplemente no se molestan en poner reglas. Sus hijos crecen sucios, mal dormidos, mal alimentados, con todos los recursos a la mano pero sin poder usarlos porque simplemente aprenden solos, a veces mal, a veces bien. En el mejor de los casos la madre de una amiga los rescata y les explica lo que es la vida y como lavarse el pelo día por medio.

Los festejantes: Festejan todos los eructos de sus hijos, les sacan fotos con los mocos colgando, y les dan simplemente todo lo que quieren. Si hay dinero, compran el cariño de sus hijos convirtiéndolos en monstruos en potencia. Vemos a sus hijos a diario, son futuros garcas, dueños de multimedios, empresas importantes, general managers, etc. Sufren de sinusitis y mueren a los 41. 

Los milicos: La vida es un cuartel. No hay juguetes, ni tiempo libre. Escuela, casa, y ayudar en el hogar. Pequeños trabajadores que hacen todo lo que los padres dicen, sin tener opción a decir no, temerosos de la violencia psicológica y la culpa que significa desobedecer. Crecen con 10 en todo, y aprenden a complacer a todo el mundo, sin lograrlo claro, porque no se puede simplemente HACER FELIZ A TODO EL MUNDO.

Los descuartizadores de niños: Padres separados, hacen de la niñez una batalla legal, les internan el cerebro en contra del otro progenitor, logrando que sus hijos se harten de ambos simultáneamente, que crezcan con la imagen de sus padres destruida y llevando la casa a cuestas, mochila para aquí mochila para acá. Confundidos, probablemente comiencen a manipular a ambos padres y antes de que ellos se den cuenta, la autoridad y el respeto estará perdido para siempre, ni hablar de la autoestima personal y la referencia hacia una vida futura en pareja.

Hay muchos más ejemplos, y un mensaje para ellos de mi parte.

Queridos papis: 

Si no tienen ganas de ocuparse de personas, más les valdría ponerse a jugar a Los Sims. Los hijos son una responsabilidad, no son un juguete. Lamentamos mucho que pequeñas personas de carne y hueso se interpongan en sus intereses y planes personales, pero bueno ellos no han pedido venir al mundo, ustedes los trajeron ¿Recuerdan? Fue una noche en el que formar una familia era una buena idea. Bueno ahora ¿Qué tal si se hacen cargo de esa familia y dejan de tomar a los niños como rehenes de un asalto a mano armada? Traten de dejar de ser esos egoístas hijos de puta y miren a sus hijos un momento. 

Ellos serán adultos un día, y la culpa será toda suya.

9 de marzo de 2012

APOYO ESCOLAR: apuntalando derrumbes escolares

El alumno de apoyo escolar es un espécimen muy particular. Los de secundaria especialmente, son para tener paciencia, y por suerte a mí me sobra.
El dormido: No importa la hora del día, él está tirado mirando la tele cuando vos llegás, libros en mano, a salvarle las papas. No importa si es 3 de marzo, y el exámen es el 4. Al dormido se le pasea la sangre por el cuerpo, y te bosteza en la cara, dignándose con esfuerzo a sentarse en la mesa del comedor.

El que no tiene nada: ¿Carpeta? 2 hojitas escritas con letra diminuta, no se entiende nada, el apunte lo perdió y su amigo ramón hace sus resúmenes por él. PERO RAMÓN NO RINDE!!! VOS SÍ!!

El que no habla: No contesta. ¿Me escuchás? Hello, estoy acá, flaco, dale. No dice nada, susurra apenas, y el exámen ES ORAL!!!

El que sabe todo: una papa. Sí, una papa. Y no aprende nada de memoria, porque sino no le queda. Pero... no sabe nada tampoco, no se acuerda de nada, la clasificación de sustantivos? eeeeh eeeeh eeeeh NADA.

El que tiene la madre adosada: La madre contesta por él, bien para decir que su hijo es un vago de cuarta, o para excusar que en la escuela son demasiado exigentes. La clase la tomará la madre? Y al exámen quién va?

Por supuesto que tambien tenemos al laburador, al que no entiende pero pregunta, y desde ya que todos los alumnos tienen un potencial enorme, y eso es lo que a las madres les da bronca: tan inteligente y por qué no estudia.

La adolescencia no es fácil: yo era de las que no hablaban. Y ustedes?

14 de enero de 2012

Artista... dale... ¿De qué labura?

Mi querida profesora de canto, años de carrera, familia de músicos, padre, ex marido, hijos, no faltó uno, todos talentosos increíbles y me contaba que un día, una persona, refiriéndose a ellos, dijo: "Ninguno trabaja, son todos artistas".

Cuán simbólico y terrible pensar que el que trabaja disfrutando, en realidad no trabaja. Como si hubiera que pagar un precio para el disfrute. ¿Para qué deberíamos pagar este precio, me pregunto yo, a las 4 de la mañana? Claro, un tema que me toca de cerca, porque no tengo trabajo fijo en este momento, y como la culpa me vino en el ADN, y nací en el 75, bueno, ya comprenderán. 

"No se puede vivir haciendo lo que a uno se le da la gana". ¿Che, y por qué no se puede? Si la vida es una sola, digo yo, por qué no se puede disfrutarla como mejor le parezca a uno, si en realidad, digamos, te debo algo? Sólo porque la mayoría de la gente tiene un trabajo que odia, no significa que eso sea lo que uno aspira en la vida, y por sobre todo, que sea el único camino. No todos necesitan acumular objetos, dinero y títulos para sentirse reconocidos. A algunos les alcanza con ser creadores de un mundo maravilloso, o cantar con un pianista en un barcito una canción para sentirse en la Gloria.

¿Por qué la sociedad se empeña en que todo el mundo haga lo mismo? Si así no funciona, porque si todos fuéramos universitarios, nadie fabricaría cuadernos, y si todos fuéramos soldadores o carpinteros, nadie se recibiría ni habría profesionales, y si todos cantáramos... hmm no me lo preguntes dos veces pero creo que si TODOS cantáramos la cosa sería diferente. Pero siempre hay un aguafiestas y no creo que el proyecto prosperara. El arte hace que la vida tenga sabor. No se cuenta, no se toca, pero se siente, y llena el espíritu. Y ESO ES UN TRABAJO IMPORTANTE. 
El artista para desarrollarse como tal necesita horas y horas diarias practicando, experimentando, ensayo y error, para luego mostrar al mundo su creación. No me digan que eso no es esfuerzo. 
Pero la tía Martita se empeña en ningunearlo como tarea, claro que luego lee a Rosa Montero, y cuando va al teatro en Mar del Plata sale tan feliz, igual que cuando escucha la radio o pone un disco. Y entonces señora, dígame...supongamos que desde mañana se prohíbe la música, la danza, el teatro, el cine, las bellas artes, los libros. Con una mano en el corazón, dígame Tía Marta: valdría la pena vivir?

20 de mayo de 2011

Siete y Media

Siete y media. En la noche, apenas amanecida, la pequeña brasa del linyera que prepara con calma su mate cocido. Linyera es una palabra cara en mi vocabulario, demasiada literatura o acaso será por Diógenes y el Linyera, quién sabe. Un matrimonio vive en ese costado de la plaza, y su pequeña intimidad de apenas amanecer está expuesta, como una obra de Miller, esas obras que vemos en el teatro y cuyo decorado está todo expuesto allí en el escenario, con las paredes cortadas, y la escena de la casa se produce a la vista de todos, sin telones, apenas guarecida por algún cambio de luces.
Una señora casi arrastra a su hija y mochila carrito a través de la plaza. Desde aquí se siente el olor a colonia y las quejas de ambas, en este destino aceptado y nunca elegido de las 7 y media. 
Una moto irrumpe y levanta el polvillo rojo de mi plaza, dos jóvenes con fuerte aroma a desodorante y grandes mochilas se sientan en un banco y fuman algo un poco especiado para mis siete y media, pero acaso también será un poco temprano para mi Dunhill blanco. 
El depósito ya abrió, en el piso hay restos de san expedito, la gente ha dejado su huella en el día de los milagros. Mugre y polietileno. 
Alrededor los autos, a prisa y en silencio. Otros dueños de perros haciendo lo mismo que yo, salen de lugares que no conozco. Así es mi barrio, vive mucha gente no se sabe dónde. Afuera puras persianas, depósitos, los obreros mezclados con viejitas que aún no amanecen, los niños y el linyera, perros sueltos acaso sin dueño.
Termino el pucho: "antoniavamos". Empieza el día, me espera mi propio mate cocido y todo por hacer. 

9 de mayo de 2011

Lo que queda del día

De manera inesperada, levantamos la vista, y ya es de noche. 
Una señora toma el té con una amiga, y al día siguiente olvida su propio número de teléfono. 
Una chica se siente mal, no sabe por qué, y pronto se reconoce en la sala de espera de un psiquiatra. 
Así de fácil. Así de frágil es el equilibrio que nos contiene aquí, a personas normales, comunes y corrientes. No nos podemos descuidar. La vida es una construcción personal, y nadie *sale* de una manera, ni *le toca* nada. Todos tenemos el fruto de nuestro trabajo diario. Y un día, cobramos. 
La realidad es que no lo vemos venir. Pero está ahí. Hay que sentarse a mirar cómo seremos en 10 años. Dicen que la locura es querer obtener un resultado distinto, conservando los mismos métodos. 
El cuerpo y la mente dan señales. Dolores de cabeza, estrés, falta de rendimiento, angustias inesperadas. Todo lo que esta maldita vida urbana nos regala a cambio de riqueza cultural e intensa sociabilidad. 
Y sarna con gusto no pica, pero a ver... Tampoco la pavada, no? Seamos conscientes de que estamos haciendo nuestro futuro. Y lo digo yo, la peor de todas: 10 horas promedio trabajando en la pc, y cuando termino twitteo lo lindo de mi día, soy Miss delivery, facebook, myspace, second life, flickr, google chat, msn, yahoo, hotmail, blogger, picassa pero un día uno se levanta y dice: hoy voy a caminar, me llevo al perro, los puchos y se van todos al carajo. Y miro la calle. La gente. Siento el pasto y los 7 arbolitos de mierda de la plaza, pero algo es algo. Es un cambio. Un despertar en el cuerpo y el cerebro, el corazón también late. Tanto cambio por una puta plaza, pero ¿Ves? Es fácil. Es pensar en lo que queremos ser, en cómo queremos estar en 10 años.  En lo que queremos devenir. Nada menos. 
Porque si no cambiamos el presente, no pretendamos soñar con el futuro.