MALVONES
La siesta, los malvones (ya nadie tiene malvones), la verja, las carpetas de crochet, ese sol, las baldosas, las casa con vidrio color ambar, la canasta, luisa may alcott, mercè rodoreda, el tejido, los frascos de galletas, mi abuela, siempre mi abuela. Ella allà tan lejos, yo acà tan sola. Y luego uno crece para ver el mundo, y salir y ser más. Màs que ese mundo de antes, que se muere de a poco. Que se va con cada muerto y que solo queda grabado en las fotos amarillas, en las novelas, y en alguna palabra disparadora.
Sabremos contar a nuestros nietos acerca de ese mundo perfecto, y ellos nos miraràn con escepticismo, sabiendo que la perfecciòn estarà dada por la lejanìa, y en buena hora, porque si no, còmo harìa la nostalgia para instalarse? Còmo harìa? No podrìa. No podría.
Share on Facebook





