El alumno de apoyo escolar es un espécimen muy particular. Los de secundaria especialmente, son para tener paciencia, y por suerte a mí me sobra.
El dormido: No importa la hora del día, él está tirado mirando la tele cuando vos llegás, libros en mano, a salvarle las papas. No importa si es 3 de marzo, y el exámen es el 4. Al dormido se le pasea la sangre por el cuerpo, y te bosteza en la cara, dignándose con esfuerzo a sentarse en la mesa del comedor.
El que no tiene nada: ¿Carpeta? 2 hojitas escritas con letra diminuta, no se entiende nada, el apunte lo perdió y su amigo ramón hace sus resúmenes por él. PERO RAMÓN NO RINDE!!! VOS SÍ!!
El que no habla: No contesta. ¿Me escuchás? Hello, estoy acá, flaco, dale. No dice nada, susurra apenas, y el exámen ES ORAL!!!
El que sabe todo: una papa. Sí, una papa. Y no aprende nada de memoria, porque sino no le queda. Pero... no sabe nada tampoco, no se acuerda de nada, la clasificación de sustantivos? eeeeh eeeeh eeeeh NADA.
El que tiene la madre adosada: La madre contesta por él, bien para decir que su hijo es un vago de cuarta, o para excusar que en la escuela son demasiado exigentes. La clase la tomará la madre? Y al exámen quién va?
Por supuesto que tambien tenemos al laburador, al que no entiende pero pregunta, y desde ya que todos los alumnos tienen un potencial enorme, y eso es lo que a las madres les da bronca: tan inteligente y por qué no estudia.
La adolescencia no es fácil: yo era de las que no hablaban. Y ustedes?
9 de marzo de 2012
14 de enero de 2012
Artista... dale... ¿De qué labura?
Mi querida profesora de canto, años de carrera, familia de músicos, padre, ex marido, hijos, no faltó uno, todos talentosos increíbles y me contaba que un día, una persona, refiriéndose a ellos, dijo: "Ninguno trabaja, son todos artistas".
Cuán simbólico y terrible pensar que el que trabaja disfrutando, en realidad no trabaja. Como si hubiera que pagar un precio para el disfrute. ¿Para qué deberíamos pagar este precio, me pregunto yo, a las 4 de la mañana? Claro, un tema que me toca de cerca, porque no tengo trabajo fijo en este momento, y como la culpa me vino en el ADN, y nací en el 75, bueno, ya comprenderán.
"No se puede vivir haciendo lo que a uno se le da la gana". ¿Che, y por qué no se puede? Si la vida es una sola, digo yo, por qué no se puede disfrutarla como mejor le parezca a uno, si en realidad, digamos, te debo algo? Sólo porque la mayoría de la gente tiene un trabajo que odia, no significa que eso sea lo que uno aspira en la vida, y por sobre todo, que sea el único camino. No todos necesitan acumular objetos, dinero y títulos para sentirse reconocidos. A algunos les alcanza con ser creadores de un mundo maravilloso, o cantar con un pianista en un barcito una canción para sentirse en la Gloria.
¿Por qué la sociedad se empeña en que todo el mundo haga lo mismo? Si así no funciona, porque si todos fuéramos universitarios, nadie fabricaría cuadernos, y si todos fuéramos soldadores o carpinteros, nadie se recibiría ni habría profesionales, y si todos cantáramos... hmm no me lo preguntes dos veces pero creo que si TODOS cantáramos la cosa sería diferente. Pero siempre hay un aguafiestas y no creo que el proyecto prosperara. El arte hace que la vida tenga sabor. No se cuenta, no se toca, pero se siente, y llena el espíritu. Y ESO ES UN TRABAJO IMPORTANTE.
El artista para desarrollarse como tal necesita horas y horas diarias practicando, experimentando, ensayo y error, para luego mostrar al mundo su creación. No me digan que eso no es esfuerzo.
Pero la tía Martita se empeña en ningunearlo como tarea, claro que luego lee a Rosa Montero, y cuando va al teatro en Mar del Plata sale tan feliz, igual que cuando escucha la radio o pone un disco. Y entonces señora, dígame...supongamos que desde mañana se prohíbe la música, la danza, el teatro, el cine, las bellas artes, los libros. Con una mano en el corazón, dígame Tía Marta: valdría la pena vivir?
| Reacciones: |
20 de mayo de 2011
Siete y Media
Siete y media. En la noche, apenas amanecida, la pequeña brasa del linyera que prepara con calma su mate cocido. Linyera es una palabra cara en mi vocabulario, demasiada literatura o acaso será por Diógenes y el Linyera, quién sabe. Un matrimonio vive en ese costado de la plaza, y su pequeña intimidad de apenas amanecer está expuesta, como una obra de Miller, esas obras que vemos en el teatro y cuyo decorado está todo expuesto allí en el escenario, con las paredes cortadas, y la escena de la casa se produce a la vista de todos, sin telones, apenas guarecida por algún cambio de luces.
Una señora casi arrastra a su hija y mochila carrito a través de la plaza. Desde aquí se siente el olor a colonia y las quejas de ambas, en este destino aceptado y nunca elegido de las 7 y media.
Una moto irrumpe y levanta el polvillo rojo de mi plaza, dos jóvenes con fuerte aroma a desodorante y grandes mochilas se sientan en un banco y fuman algo un poco especiado para mis siete y media, pero acaso también será un poco temprano para mi Dunhill blanco.
El depósito ya abrió, en el piso hay restos de san expedito, la gente ha dejado su huella en el día de los milagros. Mugre y polietileno.
Alrededor los autos, a prisa y en silencio. Otros dueños de perros haciendo lo mismo que yo, salen de lugares que no conozco. Así es mi barrio, vive mucha gente no se sabe dónde. Afuera puras persianas, depósitos, los obreros mezclados con viejitas que aún no amanecen, los niños y el linyera, perros sueltos acaso sin dueño.
Termino el pucho: "antoniavamos". Empieza el día, me espera mi propio mate cocido y todo por hacer.
Una señora casi arrastra a su hija y mochila carrito a través de la plaza. Desde aquí se siente el olor a colonia y las quejas de ambas, en este destino aceptado y nunca elegido de las 7 y media.
Una moto irrumpe y levanta el polvillo rojo de mi plaza, dos jóvenes con fuerte aroma a desodorante y grandes mochilas se sientan en un banco y fuman algo un poco especiado para mis siete y media, pero acaso también será un poco temprano para mi Dunhill blanco.
El depósito ya abrió, en el piso hay restos de san expedito, la gente ha dejado su huella en el día de los milagros. Mugre y polietileno.
Alrededor los autos, a prisa y en silencio. Otros dueños de perros haciendo lo mismo que yo, salen de lugares que no conozco. Así es mi barrio, vive mucha gente no se sabe dónde. Afuera puras persianas, depósitos, los obreros mezclados con viejitas que aún no amanecen, los niños y el linyera, perros sueltos acaso sin dueño.
Termino el pucho: "antoniavamos". Empieza el día, me espera mi propio mate cocido y todo por hacer.
| Reacciones: |
9 de mayo de 2011
Lo que queda del día
De manera inesperada, levantamos la vista, y ya es de noche.
Una señora toma el té con una amiga, y al día siguiente olvida su propio número de teléfono.
Una chica se siente mal, no sabe por qué, y pronto se reconoce en la sala de espera de un psiquiatra.
Así de fácil. Así de frágil es el equilibrio que nos contiene aquí, a personas normales, comunes y corrientes. No nos podemos descuidar. La vida es una construcción personal, y nadie *sale* de una manera, ni *le toca* nada. Todos tenemos el fruto de nuestro trabajo diario. Y un día, cobramos.
La realidad es que no lo vemos venir. Pero está ahí. Hay que sentarse a mirar cómo seremos en 10 años. Dicen que la locura es querer obtener un resultado distinto, conservando los mismos métodos.
El cuerpo y la mente dan señales. Dolores de cabeza, estrés, falta de rendimiento, angustias inesperadas. Todo lo que esta maldita vida urbana nos regala a cambio de riqueza cultural e intensa sociabilidad.
Y sarna con gusto no pica, pero a ver... Tampoco la pavada, no? Seamos conscientes de que estamos haciendo nuestro futuro. Y lo digo yo, la peor de todas: 10 horas promedio trabajando en la pc, y cuando termino twitteo lo lindo de mi día, soy Miss delivery, facebook, myspace, second life, flickr, google chat, msn, yahoo, hotmail, blogger, picassa pero un día uno se levanta y dice: hoy voy a caminar, me llevo al perro, los puchos y se van todos al carajo. Y miro la calle. La gente. Siento el pasto y los 7 arbolitos de mierda de la plaza, pero algo es algo. Es un cambio. Un despertar en el cuerpo y el cerebro, el corazón también late. Tanto cambio por una puta plaza, pero ¿Ves? Es fácil. Es pensar en lo que queremos ser, en cómo queremos estar en 10 años. En lo que queremos devenir. Nada menos.
Porque si no cambiamos el presente, no pretendamos soñar con el futuro.
Una señora toma el té con una amiga, y al día siguiente olvida su propio número de teléfono.
Una chica se siente mal, no sabe por qué, y pronto se reconoce en la sala de espera de un psiquiatra.
Así de fácil. Así de frágil es el equilibrio que nos contiene aquí, a personas normales, comunes y corrientes. No nos podemos descuidar. La vida es una construcción personal, y nadie *sale* de una manera, ni *le toca* nada. Todos tenemos el fruto de nuestro trabajo diario. Y un día, cobramos.
La realidad es que no lo vemos venir. Pero está ahí. Hay que sentarse a mirar cómo seremos en 10 años. Dicen que la locura es querer obtener un resultado distinto, conservando los mismos métodos.
El cuerpo y la mente dan señales. Dolores de cabeza, estrés, falta de rendimiento, angustias inesperadas. Todo lo que esta maldita vida urbana nos regala a cambio de riqueza cultural e intensa sociabilidad.
Y sarna con gusto no pica, pero a ver... Tampoco la pavada, no? Seamos conscientes de que estamos haciendo nuestro futuro. Y lo digo yo, la peor de todas: 10 horas promedio trabajando en la pc, y cuando termino twitteo lo lindo de mi día, soy Miss delivery, facebook, myspace, second life, flickr, google chat, msn, yahoo, hotmail, blogger, picassa pero un día uno se levanta y dice: hoy voy a caminar, me llevo al perro, los puchos y se van todos al carajo. Y miro la calle. La gente. Siento el pasto y los 7 arbolitos de mierda de la plaza, pero algo es algo. Es un cambio. Un despertar en el cuerpo y el cerebro, el corazón también late. Tanto cambio por una puta plaza, pero ¿Ves? Es fácil. Es pensar en lo que queremos ser, en cómo queremos estar en 10 años. En lo que queremos devenir. Nada menos.
Porque si no cambiamos el presente, no pretendamos soñar con el futuro.
| Reacciones: |
30 de abril de 2011
INDECISIONES
Como todos saben, he pasado de ser empleada de tiempo completo a empleada free lance... por lo cual la administración de mi tiempo y dinero depende exclusivamente de mi creatividad, iniciativa, ganas, y poder de decisión. Como hace poco que empecé, desde ya que es más el tiempo que el dinero lo que abundan... Pero como tengo mi propia casa, no me puedo quejar.
OSDE decidió que en vez de cobrar 650 pesos al mes, ahora sale 905. Por lo cual, si estaba indecisa entre seguir con OSDE y cambiar de sistema de salud, la decisión se tomó sola.
YA LO DICE EL DICHO
SI NO PUEDES TOMAR UNA DECISIÓN, ALGUIEN MÁS LO HARÁ POR TÍ
Lo malo: No tengo más OSDE.
Lo bueno: Tengo 650 pesos menos de gastos fijos.
NO ES GENIAL? Ahora al fin puedo disfrutar del maravilloso sistema de salud que mis impuestos pagan cada mes. Éste es mi país.
La afiliación al plan viene con la estampita de San Expedito y un cospel no?
YA LO DICE EL DICHO
SI NO PUEDES TOMAR UNA DECISIÓN, ALGUIEN MÁS LO HARÁ POR TÍ
Lo malo: No tengo más OSDE.
Lo bueno: Tengo 650 pesos menos de gastos fijos.
NO ES GENIAL? Ahora al fin puedo disfrutar del maravilloso sistema de salud que mis impuestos pagan cada mes. Éste es mi país.
La afiliación al plan viene con la estampita de San Expedito y un cospel no?
| Reacciones: |
29 de abril de 2011
SUÉLTAME PASADO!
Acumular. Deudas, kilos, bronca, problemas de otros, recuerdos, objetos, problemas, cuentas sin pagar, pagadas al último vencimiento, aún teniendo la plata para hacerlo. Todo parte de lo mismo. Y la energía para sostenerlo es inmensa. Nadie puede hacer nada por uno más que uno mismo.
Cuando me mudé a esta casa tiré 10 bolsas de consorcio, muebles, objetos, libros. Tiré y doné, claro, lo que servía lo doné. Cada cosa que no tiré tenía un recuerdo guardado. Cada momento estaba en mi casa, en mi cabeza, cada vez que yo pasaba por mi pasillo atiborrado de libros, cosas, recuerdos y adornos, mi cabeza se llenaba sin saberlo y no quedaba lugar para nada más.
Cuando remodelé la casa, 3 años después, con mi hermana nos deshicimos de más de 20 bolsas con libros. Luego de terminar y ver la casa más vacía y limpia dimos un toque final y el pasillo quedó lleno de bolsas de consorcio de nuevo. No tenía fin la cantidad de objetos sin sentido, innecesarios y que pertenecían a otras personas.
Yo ayer empecé otra vez, porque parte de las cosas que no tiramos, ya no me servían. Y llené de nuevo mi pasillo de cosas para tirar. Como una curita: TAC.
Y quedó así:
La acumulación de cosas es una enfermedad. La línea entre la vitrina de recuerdos y la compulsión es demasiado fina. ver nota
Una frase que aprendí: MI CASA NO ES UN DEPÓSITO.
Otra frase: SI CUANDO LO BUSCO NO LO ENCUENTRO, CUANDO LO ENCUENTRE LO TIRO.
Otra más, de un amigo querido: SI ESTE CUARTO DESAPARECIERA EL MUNDO NO SE VERÍA AFECTADO EN NADA.
Y por último: LA VIDA ES HOY. Cuando necesite venecitas, las compro. No necesito guardarlas 5 años en una caja, para que luego no las encuentre porque están tapadas por abalorios, luces navideñas, moños, y pinceles secos. Cuando remodelé tenía platitos para convidar torta a todo el conurbano.
Me he decidido a tirar todo lo que no uso, mi vecina estaba contenta, el fin de semana viene su hijo con la camioneta. "Se llama fernando, te aviso porque tiene cara de pibe chorro pero es buen chico..."
Vaciar la casa, la cabeza, y la lista de cosas pendientes, es algo que me cuesta hacer. Por lo cual voy a hacerlo todos los días, sólo por hoy.
Los objetos no nos van a devolver jamás lo que vivimos. Nosotros ya lo vivimos, y queda para siempre en la memoria, con una sonrisa. Una vez deshechos de lo viejo, queda mucho lugar para lo nuevo, para pensar, para ver lo que es realmente importante.
La casa limpia, y mi cabeza también.
Cuando me mudé a esta casa tiré 10 bolsas de consorcio, muebles, objetos, libros. Tiré y doné, claro, lo que servía lo doné. Cada cosa que no tiré tenía un recuerdo guardado. Cada momento estaba en mi casa, en mi cabeza, cada vez que yo pasaba por mi pasillo atiborrado de libros, cosas, recuerdos y adornos, mi cabeza se llenaba sin saberlo y no quedaba lugar para nada más.
Cuando remodelé la casa, 3 años después, con mi hermana nos deshicimos de más de 20 bolsas con libros. Luego de terminar y ver la casa más vacía y limpia dimos un toque final y el pasillo quedó lleno de bolsas de consorcio de nuevo. No tenía fin la cantidad de objetos sin sentido, innecesarios y que pertenecían a otras personas.
Yo ayer empecé otra vez, porque parte de las cosas que no tiramos, ya no me servían. Y llené de nuevo mi pasillo de cosas para tirar. Como una curita: TAC.
Y quedó así:
La acumulación de cosas es una enfermedad. La línea entre la vitrina de recuerdos y la compulsión es demasiado fina. ver nota
Una frase que aprendí: MI CASA NO ES UN DEPÓSITO.
Otra frase: SI CUANDO LO BUSCO NO LO ENCUENTRO, CUANDO LO ENCUENTRE LO TIRO.
Otra más, de un amigo querido: SI ESTE CUARTO DESAPARECIERA EL MUNDO NO SE VERÍA AFECTADO EN NADA.
Y por último: LA VIDA ES HOY. Cuando necesite venecitas, las compro. No necesito guardarlas 5 años en una caja, para que luego no las encuentre porque están tapadas por abalorios, luces navideñas, moños, y pinceles secos. Cuando remodelé tenía platitos para convidar torta a todo el conurbano.
Me he decidido a tirar todo lo que no uso, mi vecina estaba contenta, el fin de semana viene su hijo con la camioneta. "Se llama fernando, te aviso porque tiene cara de pibe chorro pero es buen chico..."
Vaciar la casa, la cabeza, y la lista de cosas pendientes, es algo que me cuesta hacer. Por lo cual voy a hacerlo todos los días, sólo por hoy.
Los objetos no nos van a devolver jamás lo que vivimos. Nosotros ya lo vivimos, y queda para siempre en la memoria, con una sonrisa. Una vez deshechos de lo viejo, queda mucho lugar para lo nuevo, para pensar, para ver lo que es realmente importante.
La casa limpia, y mi cabeza también.
| Reacciones: |
15 de abril de 2011
@mores fóbicos al borde de un ataque de chat
Café con una amiga y teatro: ¿Qué más hubiera podido pedir para una noche perfecta de jueves? Fuimos a ver “Amores fóbicos al borde de un ataque de chat”
Una selección de historias acerca de los primeros encuentros en persona entre chaters, conforman una comedia para no parar de reír un momento. Los actores interpretan curiosos personajes, exponenciando al máximo el absurdo teatral.
Una de las cosas que me llamó la atención, es lo difícil que se le hace a estos personajes relacionarse fuera del chat. Me suena conocido, la ilusión cibernética supera la realidad gris y cotidiana, claro.
Pero vale la pena levantarse de la silla para ir a ver esta obra maravillosa. Actores geniales un guión brillante y la dirección impecable de Fernando Alegre para una noche de comedia imperdible.
No se olviden, el Jueves a las 21 hs, cambien el estado a “ausente” y vayan a ver ésta obra desopilante al Paseo la plaza, teatro Terraza Bar. No se la pueden perder.
Una selección de historias acerca de los primeros encuentros en persona entre chaters, conforman una comedia para no parar de reír un momento. Los actores interpretan curiosos personajes, exponenciando al máximo el absurdo teatral.
Una de las cosas que me llamó la atención, es lo difícil que se le hace a estos personajes relacionarse fuera del chat. Me suena conocido, la ilusión cibernética supera la realidad gris y cotidiana, claro.
Pero vale la pena levantarse de la silla para ir a ver esta obra maravillosa. Actores geniales un guión brillante y la dirección impecable de Fernando Alegre para una noche de comedia imperdible.
No se olviden, el Jueves a las 21 hs, cambien el estado a “ausente” y vayan a ver ésta obra desopilante al Paseo la plaza, teatro Terraza Bar. No se la pueden perder.
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





