Emiliano estaba zappeando la tele, y en el programa Instinto Asesino la ve: Una mujer que solía pelear con su marido, agrediéndolo todo el tiempo, y dejándolo en pleno balcón en calzones por horas, y que tambien tenía epilepsia de lóbulo temporal. Como su ex, igualita. Cambios de humor, omnipotencia, peleas constantes, depresiones...Sólo que la de la tele persiguió a sus hijos y los mató. Un detalle. Inimputable: Ataque parcial complejo – un ataque durante el cual el paciente no es consciente de sus acciones y hace “automatismos” – movimientos repetitivos e involuntarios como el masticar sin razón, tragar saliva, tocarse la ropa, o rascarse. Los ataques pueden “generalizarse”: el paciente pierde el conocimiento y tiene convulsiones mientras el ataque parcial se extiende por otras partes del cerebro.
Y entonces? Emiliano pasó 10 años de su vida con una potencial asesina. Sí. Y ahora? El desconcierto, la confirmación de lo ya sabido, del recuerdo del horror del abuso psicológico y físico (¿las mujeres también podemos ser abusadoras sabían?) y la pregunta.
No la queremos ver pero está ahí: ¿Somos lo que atraemos? ¿Somos el reflejo de nuestras compañías? No creo en las víctimas, y el caso de Emiliano es sólo un ejemplo más. Por eso la pregunta me rebota.
¿Y Barreda? "Soy un hombre normal al que le salieron mal las cosas", dijo. Sí, obviamente algo salió muy mal en esa casa. Siempre algo sale mal, pero no todos salimos en los diarios, o en Instinto Asesino.
¿Estamos tan locos como nuestras parejas? ¿Somos el roto para un descosido?
Y la siguiente pregunta, inmediata, subyacente, nos dice a los gritos
¿Cómo sé quién duerme a mi lado?
Me pregunto si hoy mismo a esta hora, a la hora en que todos duermen y algunos fumamos un pucho y volvemos a la cama, estamos ignorando señales de nuestro compañero o compañera, pasando por alto las pequeñas locuras cotidianas: la forma en que él unta la manteca en el pan, por ejemplo, o en la que ella se pone histérica cuando hay migas en la cama. ¿Cuántas veces él dice que sí y pone cara de no? ¿Hasta cuándo aguantará? ¿Cuántas veces ella dice sí querido, y luego se da vuelta y se agarra la cabeza?
Y en el discovery channel, el locutor con voz grave dice "Lo golpeó 18 veces en la cabeza con una vara de hierro" y quizás antes había dicho "era una familia muy querida en el barrio".
¿Somos todos asesinos en potencia? ¿Cuál es el límite y qué lo demarca?
Más allá de la pregunta intencionalmente sensacionalista y provocadora, en la que incluyo al lector y a mí misma con intenciones escandalizadoras, considero que la salud mental debería estar incluida en los programas nacionales casi tan fundamentalmente como las vacunas de la rubeola. Personalmente cuido mi cabeza y mi corazón, para no volver a elegir nunca a un potencial caso digno de discovery channel.
Y vos... ¿Ya te fijaste quién duerme a tu lado?


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