9 de marzo de 2012

APOYO ESCOLAR: apuntalando derrumbes escolares

El alumno de apoyo escolar es un espécimen muy particular. Los de secundaria especialmente, son para tener paciencia, y por suerte a mí me sobra.
El dormido: No importa la hora del día, él está tirado mirando la tele cuando vos llegás, libros en mano, a salvarle las papas. No importa si es 3 de marzo, y el exámen es el 4. Al dormido se le pasea la sangre por el cuerpo, y te bosteza en la cara, dignándose con esfuerzo a sentarse en la mesa del comedor.

El que no tiene nada: ¿Carpeta? 2 hojitas escritas con letra diminuta, no se entiende nada, el apunte lo perdió y su amigo ramón hace sus resúmenes por él. PERO RAMÓN NO RINDE!!! VOS SÍ!!

El que no habla: No contesta. ¿Me escuchás? Hello, estoy acá, flaco, dale. No dice nada, susurra apenas, y el exámen ES ORAL!!!

El que sabe todo: una papa. Sí, una papa. Y no aprende nada de memoria, porque sino no le queda. Pero... no sabe nada tampoco, no se acuerda de nada, la clasificación de sustantivos? eeeeh eeeeh eeeeh NADA.

El que tiene la madre adosada: La madre contesta por él, bien para decir que su hijo es un vago de cuarta, o para excusar que en la escuela son demasiado exigentes. La clase la tomará la madre? Y al exámen quién va?

Por supuesto que tambien tenemos al laburador, al que no entiende pero pregunta, y desde ya que todos los alumnos tienen un potencial enorme, y eso es lo que a las madres les da bronca: tan inteligente y por qué no estudia.

La adolescencia no es fácil: yo era de las que no hablaban. Y ustedes?

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