5 de abril de 2012

Rehenes con papeles

Niños, adolescentes, hijos de alguien. Los vemos a diario, pidiendo plata en los trenes, en situaciones límites, explotados por adultos. Pensamos en el horror, en las situaciones límites sin escapatoria. También vemos y sabemos del maltrato, la violencia, el abuso. Mucho de lo que aparece en las noticias nos alarma y nos escandaliza.

Y por el otro costado, muchas de las familias que no están sumidas en la pobreza, que no salen en los diarios tienen a sus hijos de rehén. 

Egoístas: Nada importa más que ellos mismos, los padres. Si los hijos no tienen los útiles simplemente mandan una nota a la maestra, y se quejan indignados de la cantidad de cosas que piden en la escuela, cuando simplemente no se tomaron el trabajo de ir a comprarlo, o no fue su prioridad hacerlo.
Sus hijos van a la escuela con los deberes sin hacer, exponiéndolos a un mal momento y un peor rendimiento escolar. Los rehenes nunca llevan un regalo a un cumpleaños, nadie les explicó nada, y siempre hacen el papel de pobrecitos. Guardapolvos arrugados y sucios, falta de útiles, poca higiene, y como consecuencia una vida social desastrosa son las señas visibles de estos rehenes.

Una excusa muy popular es la LIBERTAD. No se preocupan de que vayan a dormir a tiempo y en vez dicen que "no los queremos presionar". No los forzamos: Lucero del amanecer es muy libre, y así queremos que sea, sin ataduras. Van a la escuela de tarde, y se quedan dormidos. No existen ni la tarea ni los límites y la familia sigue el ritmo de las reuniones sociales de sus padres, que en nombre de la libertad, simplemente no se molestan en poner reglas. Sus hijos crecen sucios, mal dormidos, mal alimentados, con todos los recursos a la mano pero sin poder usarlos porque simplemente aprenden solos, a veces mal, a veces bien. En el mejor de los casos la madre de una amiga los rescata y les explica lo que es la vida y como lavarse el pelo día por medio.

Los festejantes: Festejan todos los eructos de sus hijos, les sacan fotos con los mocos colgando, y les dan simplemente todo lo que quieren. Si hay dinero, compran el cariño de sus hijos convirtiéndolos en monstruos en potencia. Vemos a sus hijos a diario, son futuros garcas, dueños de multimedios, empresas importantes, general managers, etc. Sufren de sinusitis y mueren a los 41. 

Los milicos: La vida es un cuartel. No hay juguetes, ni tiempo libre. Escuela, casa, y ayudar en el hogar. Pequeños trabajadores que hacen todo lo que los padres dicen, sin tener opción a decir no, temerosos de la violencia psicológica y la culpa que significa desobedecer. Crecen con 10 en todo, y aprenden a complacer a todo el mundo, sin lograrlo claro, porque no se puede simplemente HACER FELIZ A TODO EL MUNDO.

Los descuartizadores de niños: Padres separados, hacen de la niñez una batalla legal, les internan el cerebro en contra del otro progenitor, logrando que sus hijos se harten de ambos simultáneamente, que crezcan con la imagen de sus padres destruida y llevando la casa a cuestas, mochila para aquí mochila para acá. Confundidos, probablemente comiencen a manipular a ambos padres y antes de que ellos se den cuenta, la autoridad y el respeto estará perdido para siempre, ni hablar de la autoestima personal y la referencia hacia una vida futura en pareja.

Hay muchos más ejemplos, y un mensaje para ellos de mi parte.

Queridos papis: 

Si no tienen ganas de ocuparse de personas, más les valdría ponerse a jugar a Los Sims. Los hijos son una responsabilidad, no son un juguete. Lamentamos mucho que pequeñas personas de carne y hueso se interpongan en sus intereses y planes personales, pero bueno ellos no han pedido venir al mundo, ustedes los trajeron ¿Recuerdan? Fue una noche en el que formar una familia era una buena idea. Bueno ahora ¿Qué tal si se hacen cargo de esa familia y dejan de tomar a los niños como rehenes de un asalto a mano armada? Traten de dejar de ser esos egoístas hijos de puta y miren a sus hijos un momento. 

Ellos serán adultos un día, y la culpa será toda suya.

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